Para muchas familias, la videollamada parece sencilla: abrir una aplicación, buscar un contacto y pulsar un botón. Pero cuando hablamos de una persona de 80, 90 o más años, cada paso extra puede convertirse en una barrera.

La pregunta útil no es solo “¿qué aplicación permite hacer videollamadas?”, sino “¿puede mi madre o mi abuela utilizarla sin ayuda?”.

¿Por qué una videollamada puede resultar complicada?

Iconos pequeños, notificaciones, permisos, contraseñas, contactos desconocidos o pantallas que cambian después de una actualización pueden hacer que una tarea aparentemente sencilla deje de serlo. La dificultad aumenta cuando la persona tiene poca experiencia digital, problemas de visión o simplemente miedo a tocar algo y “romperlo”.

Qué buscar en una tablet para videollamadas con personas mayores

1. Una pantalla suficientemente grande

Una tablet suele facilitar ver las caras, leer los nombres y reconocer fotografías. Para muchas personas mayores puede ser más cómoda que un móvil pequeño.

2. Muy pocos pasos

Cuanto más corta sea la secuencia entre “quiero hablar con mi hija” y verla en pantalla, mejor. Fotos reconocibles y controles grandes pueden ser más útiles que una larga lista de funciones.

3. Volumen y soporte adecuados

Conviene comprobar el volumen del dispositivo, la posición de los altavoces, la cámara y que la tablet pueda permanecer cargada en un lugar fácil de alcanzar.

4. Contactos claros y conocidos

Para una persona vulnerable, simplificar la agenda también puede aportar tranquilidad. Si recibe una comunicación inesperada de alguien desconocido, es mejor que la familia haya acordado de antemano qué hacer.

Una buena prueba

Si necesita que le expliques cada vez cómo responder, la solución todavía no es suficientemente sencilla.

Wi‑Fi o tarjeta SIM: ¿qué es mejor?

Si la tablet va a permanecer siempre en casa y existe una conexión Wi‑Fi estable, normalmente esa será la opción más sencilla. Una tablet con SIM o datos móviles puede ser interesante cuando no hay Wi‑Fi fiable o cuando el dispositivo se utiliza en distintos lugares. Lo importante es evitar que la conectividad dependa de pasos que la persona mayor tenga que repetir.

La videollamada no sustituye una visita

Ver la cara de alguien querido puede hacer la comunicación más cercana, pero conviene no prometer más de lo que sabemos. La evidencia científica sobre si las videollamadas por sí solas reducen la soledad en personas mayores sigue siendo limitada y heterogénea. Lo valioso es que ofrecen otra forma de mantener el contacto, especialmente cuando estar físicamente juntos no es posible.

Seguridad: menos decisiones difíciles

Cuando configuramos tecnología para una persona mayor, la seguridad no debería depender únicamente de que aprenda a detectar cada engaño. Podemos ayudar reduciendo contactos innecesarios, explicando una regla familiar sencilla y configurando el dispositivo para que las acciones habituales sean fáciles de reconocer.

Si te preocupa este punto, hemos preparado también nuestra guía sobre estafas digitales a personas mayores y cómo protegerles.

¿Dónde encaja Mamá Lola?

Mamá Lola nace precisamente de esta situación: familias que quieren estar cerca de una persona muy mayor sin obligarla a aprender una aplicación pensada para usuarios digitales.

La experiencia está diseñada alrededor de la familia y de una interfaz sencilla, con personas conocidas y autorizadas. El objetivo no es añadir más tecnología, sino quitar complejidad.

Que llamar a la familia sea la parte fácil.

Mamá Lola está diseñada para hacer más sencilla y protegida la comunicación familiar de las personas mayores.

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Fuentes y lectura adicional

La investigación disponible sobre videollamadas y soledad en personas mayores es todavía limitada. Una revisión Cochrane encontró evidencia de certeza muy baja y señaló la necesidad de más investigación. Por eso no presentamos la videollamada como sustituto de la compañía presencial, sino como una herramienta adicional de contacto familiar.